GC San Martín de Porres - Ciudad de México, México
En la Comunidad del Camino he encontrado al Padre César Corres, un sacerdote comprometido con cumplir con la palabra de Dios, que proporciona herramientas para los ejercicios espirituales que realizamos y que semana a semana en la misa provoca ese sentimiento de búsqueda de Dios, reconocimiento de mi relación en la sociedad como creyente y de servicio. Asimismo, están los hermanos que han servido de guía en las reuniones semanales y en los ejercicios que realizamos proporcionando retroalimentación para mejorar en el desarrollo de los mismos. Se encuentran personas que transmiten el conocimiento que han adquirido durante el tiempo que han pertenecido a esta Comunidad y que poseen una visión más amplia de las escrituras y de los ejes espirituales propios de la Comunidad. Es importante saber que al formar parte de esta comunidad siempre tienes ayuda, consejos y especialmente, te das cuenta de que todos tenemos el mismo objetivo de crecer y continuar nuestra formación en la fe con perseverancia y disciplina. Los integrantes de los grupos estamos involucrados entre nosotros mismos, lo que ha servido de consuelo ante las adversidades y fortalece la esperanza para seguir adelante.
Desde que pertenezco a esta Comunidad mi relación con Dios se ha hecho más sólida a través de los métodos de oración que hemos revisado, ya que me permite entender la relación que puedo entablar con Él y como aún en el silencio y la contemplación está presente, además de por supuesto, su maravillosa creación de la cual podemos disfrutar día a día. Incorporarme a la Comunidad fue un momento preciso en que coincidió mi necesidad espiritual con la invitación realizada a formar parte de este grupo.
Considero que he crecido en mi cotidianeidad, tengo una paz interior que había olvidado estaba en mí, procuro pensar si lo que hago sirve a otros, trato de eliminar el egoísmo y el rencor que pueda haber en mi vida para reconciliarme con los demás, con Dios y conmigo misma, me enfoco en pensamientos, momentos de oración y acciones que me hagan ser testimonio vivo de una persona cercana a Dios. También me ha dado tiempo de reflexión sobre el amor a quienes no conocemos o con quienes ni siquiera tenemos afinidad, me ha recordado lo que es ver a Dios en el otro, ha sido un compromiso adquirido con toda libertad.