Aneyra Jiménez

GC San José - Interregional

Mi nombre es Aneyra Jiménez, pertenezco a la Comunidad del Camino desde hace 8 años, y desde ese día todo este camino ha sido fascinante, ya que he encontrado en la Comunidad un espacio de retroalimentación y crecimiento espiritual, que me ha llevado a ver la vida con otra perspectiva. Desde mi relación con Dios hasta mi relación con los que me rodean, así como las circunstancias que la vida trae con sigo.

Mi relación con Dios ha pasado por diferentes etapas desde el día uno hasta hoy. Antes sentía a Dios como ese ser lejano que todo lo veía desde lo alto; hoy es mi compañero, mi maestro, mi amigo, es quien camina a lado mío y guía cada paso que doy, he aprendido a poner mi vida en sus manos, todo esto a través de la comunicación diaria y sincera que tengo con El, por medio de la oración y sus diferentes métodos para hacerlo, aprendidos y practicados dentro de la Comunidad.

Cada paso y cada etapa en este proceso ha sido fascinante, sin negar que también ha tenido sus lados difíciles y de confusión, pero con el compartir de las experiencias de mis demás hermanos, muchas veces encontré esa similitud en lo que estaba pasando y eso me ayudaba a ver desde otra perspectiva el punto en donde me encontraba parada.

Mi crecimiento espiritual ha pasado por diversas fases, hasta llegar a donde estoy hoy, mi fe antes era una fe dogmática, donde creía que con rezar un padre nuestro y un ave maria estaba en contacto con Dios; ahora sé que Dios espera de mí en cada encuentro un corazón abierto a El, que mi boca hable lo que mi corazón siente, que no necesito nada ya escrito, que mi corazón va haciendo mis propias oraciones de alabanza a El.

Los diversos métodos de oración me han llevado a una introspección más profunda de mi ser, ayudándome a sanar heridas que ni yo sabia que tenia, me ha permitido ver mis carencias espirituales a través de los silenciamientos y las contemplaciones.

Muchos creemos que estar en la gracia de la fe es solo rezar y acudir a misa, pero cuando te sumerges en el verdadero mundo de Dios y conoces tus propias profundidades para ahí tener un encuentro más cercano con Jesús, no quieres dejar de nadar en ese inmenso mar de amor y autoconocimiento. Es por ello que invitó a cada uno a darse la oportunidad de romper sus propios límites y saber que Jesus ese medicina que todo lo cura; es como cuando encuentras un remedio buenísimo para la gripa y cuando ves a alguien mas con gripa no dudas en darle tu remedio para que sane. Así es como hoy a cada uno les digo tomen el remedio para todo mal, llamado DIOS.